¿Qué magnitud tiene el problema del fraude en línea? Es bastante grave y va en aumento día a día. Un informe conjunto publicado por el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (ABE) ha puesto de manifiesto los astronómicos costes de la delincuencia financiera en todo el Espacio Económico Europeo, y las cifras no son nada halagüeñas. Nos reunimos con Valerija Jerenkevič, responsable de fraude en Connectpay, quien nos explicó las últimas tendencias en materia de fraude en línea y prevención del fraude.
Pero antes de nada, las cifras. Según la Autoridad Bancaria Europea, En 2022 se perdieron la asombrosa cifra de 4.3 mil millones de euros a causa de transacciones fraudulentas, con otros 2.000 millones de euros que se han esfumado solo en el primer semestre de 2023. Estas pérdidas abarcan todo el espectro de la banca moderna —desde las transferencias bancarias tradicionales hasta las transacciones de dinero electrónico de última generación— y dibujan un panorama preocupante sobre la vulnerabilidad de la infraestructura de pagos europea. Y el problema del fraude no da señales de remitir. Tal y como ha informado Mitek, empresa especializada en KYC, El fraude digital se disparó hasta alcanzar los $47.8 mil millones a nivel mundial en 2024 – un aumento del 15%. Por su parte, las estafas de identidad sintética se dispararon un 31% gracias a la inteligencia artificial, mientras que el fraude con cheques se disparó un 28% en medio de una oleada de ataques de deepfake y phishing, según la FTC.
Nuevas tecnologías = nuevas oportunidades para el fraude
¿Qué está impulsando este aumento? Pues bien, la triste realidad es que, aunque innovaciones como los pagos instantáneos y el uso cada vez mayor de la inteligencia artificial nos han aportado a todos una comodidad, facilidad y conveniencia inconmensurables, también han creado oportunidades ilimitadas para los estafadores más audaces.
Tomemos como ejemplo el fraude de identidad sintética, en el que los delincuentes han convertido la creación de identidades en un arte oscuro, mezclando a la perfección datos personales reales y falsos para crear clientes fantasma capaces de eludir los protocolos de seguridad. La propia interconectividad que hace que la banca abierta sea tan revolucionaria se ha convertido en un arma de doble filo, ya que los estafadores aprovechan estas autopistas de datos para orquestar estafas cada vez más sofisticadas en múltiples plataformas financieras.
“En un giro especialmente retorcido, los estafadores han encontrado formas de utilizar nuestros propios números de teléfono en nuestra contra. Mediante ataques de suplantación de tarjeta SIM, convencen con argucias a los operadores de telefonía móvil para que transfieran los números a nuevas tarjetas, secuestrando así lo que se suponía que era una de las medidas de seguridad más sólidas de la banca: la autenticación de dos factores”, afirma Valerija Jerenkevič, responsable de fraude de ConnectPay.
Protegernos a nosotros mismos y a nuestras empresas
Todas estas malas noticias pueden parecer desalentadoras. ¿Hay algo que podamos hacer para protegernos a nosotros mismos y a nuestras empresas? Según Valerija Jerenkevič, la respuesta es un rotundo sí.
“En primer lugar, nunca facilites a personas desconocidas ni a través de enlaces sospechosos tu información personal o confidencial; me refiero a tu nombre, apellidos, dirección, datos de acceso a la banca online, datos de tarjetas de crédito o débito, o cualquier otro dato personal. En segundo lugar, los estafadores suelen pedir a las víctimas que descarguen programas en sus teléfonos u ordenadores, alegando que son necesarios para mostrar gráficos de inversiones, pero eso es falso. Nunca descargues ninguna aplicación ni facilites información personal o de banca online. En tercer lugar, no te creas los planes para hacerte rico rápidamente: eso solo ocurre en los cuentos de hadas o en las loterías legítimas. Vivimos en un mundo digitalizado y, aunque nos alegramos de los avances tecnológicos, a menudo nos olvidamos de los riesgos ocultos de fraude. La psicología es sin duda importante: todos tenemos prisa y los estafadores nos pillan en momentos de vulnerabilidad. Tenemos que aprender a estar más atentos y a ser más cuidadosos, y no precipitarnos tanto. La regla que todos debemos tener presente es “piensa antes de hacer clic”.”
El fraude en el sector fintech: una visión general
En su empeño por transformar la banca mediante transacciones instantáneas y fáciles de usar, las empresas fintech como ConnectPay se enfrentan a un reto de seguridad cada vez mayor. Este enfoque innovador, que da prioridad a lo digital, ha revolucionado los servicios financieros, pero los delincuentes más sofisticados están evolucionando con la misma rapidez, utilizando «deepfakes» generados por IA y redes de la dark web para comerciar con datos robados y coordinar ataques complejos.
Precisamente por eso la formación debe ocupar un lugar destacado en cualquier estrategia contra el fraude. Como destaca Valerija, la clave reside en crear un ecosistema bien informado en el que todos —desde los clientes hasta los empleados— puedan reconocer los intentos de fraude y reaccionar ante ellos. Las principales empresas de tecnología financiera, entre ellas ConnectPay, ya se están tomando muy en serio este enfoque y están desarrollando programas educativos integrales que van más allá de la mera formación interna. En el caso de Valerija, se ha tomado muy en serio su papel como especialista y formadora, y ha creado un blog interno en el que comparte casos prácticos extraídos de su propia experiencia, así como los conocimientos que ha adquirido en su puesto, de una forma cercana y atractiva. Esto refleja el enfoque proactivo que adopta ConnectPay respecto a la formación de sus clientes. Tal y como explica Valerija: “Queremos que nuestros clientes estén lo más protegidos posible frente a todos los riesgos potenciales. Por eso no solo aplicamos todas las medidas preventivas posibles, sino que también hacemos todo lo que está en nuestra mano para concienciar a nuestros clientes de que deben mantenerse alerta”. .
Más vale prevenir que curar: la educación y el intercambio de información son fundamentales para luchar contra el fraude
De hecho, aunque los sofisticados sistemas de inteligencia artificial y las herramientas de verificación de identidad desempeñan un papel crucial, el factor humano sigue siendo insustituible. Las empresas invierten cada vez más en enfoques basados en la comunidad, animando a los usuarios a compartir sus experiencias y a aprender unos de otros. Con la nueva normativa PSD3 en el horizonte, que promete un mejor intercambio de información entre las entidades financieras, se presenta una oportunidad sin precedentes para crear un ecosistema financiero más resistente al fraude, en el que la educación y la concienciación sirvan como primera línea de defensa frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
Como reflexiona Valerija: “Lo que he observado al luchar contra el fraude es que, aunque los estafadores utilizan herramientas sofisticadas como la inteligencia artificial y los deepfakes, nuestra mejor defensa es sorprendentemente sencilla. Se trata de tomarse las cosas con calma, estar atentos y compartir lo que sabemos. Cada persona que aprende a detectar una estafa es un muro más contra el fraude. Y así es como ganaremos esta lucha: no solo con tecnología, sino ayudándonos unos a otros a mantenernos a salvo”.”








