
Parece que todo el mundo quiere crear el próximo Revolut o Wise. Inspiradas por el crecimiento vertiginoso de la banca digital, cada vez son más las empresas —desde ambiciosas startups fintech hasta negocios tradicionales— que pretenden lanzar sus propias aplicaciones de banca móvil o de pagos.
Sin embargo, aunque el mercado está repleto de oportunidades, muchos nuevos participantes subestiman el verdadero coste de entrada.
Crear una aplicación bancaria desde cero cuesta Entre 120 000 y 300 000 euros por adelantado, a lo que hay que sumar el mantenimiento continuo, la seguridad y el cumplimiento normativo, que suponen entre un 15 % y un 25 % adicional de esa cantidad cada año —costes— Amadeus del Báltico y ConnectPay lo sabe bien por su experiencia trabajando con empresas que se incorporan a este sector.
Si tienes pensado entrar en el sector de la banca móvil, aquí tienes un desglose de los factores que realmente determinan estos costes, así como las estrategias que utilizan las empresas de éxito para lanzarse al mercado de forma más inteligente.
Una aplicación financiera no es una aplicación de comercio electrónico
Uno de los errores más comunes que cometen quienes se incorporan al mercado por primera vez es tratar una aplicación de banca móvil como si fuera una aplicación estándar de comercio minorista o de comercio electrónico.
En una aplicación de comercio electrónico, la experiencia del usuario gira en torno al descubrimiento: navegar, comparar y explorar. En una aplicación financiera, el usuario inicia sesión con un único objetivo inmediato: consultar el saldo, realizar una transferencia o confirmar una transacción. La rapidez, la seguridad y una ejecución sin ningún tipo de obstáculo no son solo características deseables, sino que constituyen el producto en sí mismo.
“El usuario solo ve el botón ‘Transferir’ y espera que el proceso tarde unos segundos. No ve los aspectos relacionados con la licencia, SEPA el enrutamiento, los controles antifraude y decenas de normas reguladoras que funcionan entre bastidores. Si ese botón es lento o poco intuitivo, al cliente no le importará tu infraestructura: simplemente se irá a la competencia”,” afirma Linardas Saldukas, jefe de la Unidad de Consultoría Estratégica de Baltic Amadeus.
Los costes del cumplimiento normativo y la seguridad
¿Qué es lo que hace que el desarrollo de las fintech resulte tan caro? La respuesta es la regulación. Marcos normativos como PSD2, RGPD, AML/KYC y DORA requieren un nivel de arquitectura de seguridad que, sencillamente, no existe en otros ámbitos digitales.
“El cumplimiento normativo no es una característica adicional que se pueda incorporar más adelante, sino que forma parte obligatoria de la infraestructura. Los requisitos de seguridad y cumplimiento normativo suelen incrementar el presupuesto de desarrollo de una aplicación fintech entre un 20 y un 40%, por lo que las empresas que lo tienen en cuenta de antemano evitan sorpresas desagradables más adelante”, señala Simas Simanauskas, director comercial de ConnectPay.
El día del lanzamiento es la línea de salida
Muchas empresas creen que el coste inicial de desarrollo, que oscila entre los 120 000 y los 300 000 euros, es la meta final. En realidad, una aplicación fintech es un producto vivo y en constante evolución que requiere una inversión continua.
Los sistemas operativos se actualizan, los requisitos normativos cambian y las amenazas cibernéticas evolucionan rápidamente. Solo para mantener la aplicación en funcionamiento de forma segura y cumplir con los estándares exigidos por el sector, inviertes una cantidad adicional de 15–251 TP3T de la cantidad inicial de construcción cada yoído.
Tomemos como ejemplo una obra de 150 000 €. El mantenimiento anual supondrá entre 22 500 € y 37 500 € adicionales para garantizar su seguridad y el cumplimiento de la normativa. Se trata de un gasto previsible, y tenerlo en cuenta en el presupuesto desde el primer momento evita sorpresas desagradables más adelante.
„A muchos les parecen cifras inesperadamente elevadas, ya que en el mercado sigue predominando la idea de que la banca digital no es más que una aplicación con una buena experiencia de usuario. En realidad, solo para garantizar que la aplicación funcione de forma segura y cumpla con los estándares exigidos, hay que invertir cada año entre un 15 % y un 25 % adicional del importe inicial. Y eso cada año, mientras el producto permanezca en el mercado”, afirma Linardas Saldukas, director de la Unidad de Consultoría Estratégica de Baltic Amadeus.
Otros gastos previsibles que hay que tener en cuenta:
- Certificación PCI DSS: Entre 15 000 y 50 000 euros al año
- Costes de transacción: Comisiones de la red interbancaria, mantenimiento de la infraestructura y comprobaciones de KYC.
Como señala Simas: “El negocio de los pagos es, en esencia, un negocio basado en el volumen. La fijación de precios no es arbitraria: refleja la eficiencia con la que una entidad gestiona el volumen, el riesgo y la infraestructura”.”
Todavía hay oportunidades
Los obstáculos son reales, pero las puertas del desarrollo de aplicaciones de banca móvil siguen estando de par en par. Los recién llegados que están ganando terreno suelen compartir tres hábitos:
- Que se centren en un nicho específico en el que puedan destacar.
- Aprovecha una infraestructura probada en lugar de reinventarla.
- Publicar actualizaciones mensualmente, siguiendo el ritmo establecido por los líderes mundiales del sector fintech.
La gestión de costes en sí misma puede convertirse en una auténtica ventaja en este contexto. Los proveedores que invierten en procesos eficientes y en automatización suelen ofrecer mejores condiciones que sus competidores más grandes y menos ágiles, por lo que, con el tiempo, el precio puede pasar de ser un obstáculo a convertirse en una auténtica ventaja competitiva.
“La cuestión ya no es ‘si es posible entrar en el mercado’, sino más bien ‘con qué infraestructura y estrategia hacerlo’. Las empresas que entienden correctamente dónde deben competir y en qué aspectos deben confiar en sus socios siguen teniendo una oportunidad real de crecer, incluso en un mercado en el que el listón no deja de subir”, resume Simanauskas.
Cómo colaboran ConnectPay y Baltic Amadeus
ConnectPay se ha asociado con Baltic Amadeus para acelerar precisamente ese tipo de lanzamiento al mercado. Baltic Amadeus integra su FinCell banca móvil los conocimientos técnicos sobre la interfaz de usuario y la arquitectura de software de la aplicación en la licencia de ConnectPay Plataforma BaaS, que ya incluye SEPA Instantáneo, SWIFT, cuentas multidivisa y un sólido sistema de prevención del blanqueo de capitales y de identificación de clientes (AML/KYC).
Esta colaboración permite a las empresas poner en marcha servicios de banca móvil seguros y que cumplen con la normativa en tan solo tres meses, lo que convierte lo que antes era un proyecto de varios años y un millón de euros en una implantación predecible y modular.






