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¿Reformularán la inteligencia artificial y la tecnología cuántica el sector financiero en 2026?

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4 minutos de lectura
Marius Galdikas

Escrito por

Aistė Matulevičiūtė
Aiste Matuleviciute

Responsable de Redacción y Comunicación

Reflexiones de Marius Galdikas, director general de ConnectPay

A medida que se acerca el año 2026, los debates en el sector de la tecnología financiera siguen centrándose en dos temas clave: la computación cuántica y la inteligencia artificial. Sin embargo, aunque las predicciones audaces llaman la atención, la realidad parece mucho más modesta: cuando se analiza con detenimiento cómo se pueden aplicar de forma realista la computación cuántica y la inteligencia artificial en el ámbito financiero el año que viene, el panorama sigue sin estar claro.

La física cuántica: hasta ahora no tiene ninguna aplicación concreta en el ámbito financiero 

La computación cuántica suele presentarse como la próxima revolución en el sector financiero, lo que hace que la inteligencia artificial parezca casi una noticia del pasado. En teoría, podría aportar modelos de riesgo más precisos, simulaciones más completas o una detección más rápida del fraude. Sin embargo, en la práctica, su relevancia para las operaciones financieras cotidianas sigue siendo limitada. 

La mayor parte del debate sobre la computación cuántica gira en torno a los futuros riesgos de cifrado, pero se trata de un problema que afecta a todo Internet, no al sector financiero. Los bancos acabarán adoptando un cifrado resistente a la computación cuántica y protocolos de seguridad actualizados, de forma muy similar a la transición al protocolo SSL (Secure Sockets Layer). Será una mejora, no una transformación. Además, la mayoría de las aplicaciones prácticas en el ámbito financiero aún tardarán años en llegar. Hoy en día, la investigación en computación cuántica sigue llevándose a cabo en laboratorios especializados y programas nacionales, no en bancos que utilicen sistemas escalables y listos para su implementación en producción. 

La gente espera que la tecnología cuántica revolucione el sector financiero, pero aún no existen casos de uso prácticos. Por ahora, se trata más de una fase de exploración que de adopción, y 2026 será simplemente otro año más en el que se pondrán a prueba las posibilidades de aplicación de esta tecnología.

A medida que la IA madura, las expectativas se van moderando 

Por otro lado, tras años de gran expectación, la inteligencia artificial está entrando en una fase más madura, en la que se ponen de manifiesto sus límites y se observa una adopción más lenta en el sector financiero. Las exigencias normativas y las preocupaciones en torno a los datos sensibles siguen limitando la velocidad a la que las entidades financieras implementan la inteligencia artificial en funciones críticas.  

El informe de McKinsey de 2025 muestra que, aunque el 88% de las organizaciones utilizan la inteligencia artificial en mayor o menor medida, solo un tercio la ha implantado más allá de la fase piloto. KPMG investigación llega a la misma conclusión: muchas empresas “utilizan la IA”, pero menos de la mitad recurren a ella para tareas críticas, limitándose a menudo a sencillas tareas de automatización.  

En realidad, gran parte de la innovación visible se está produciendo fuera del sector financiero. En mercados como el de China, los agentes basados en la inteligencia artificial están transformando rápidamente los hábitos digitales. Las «superapps», como WeChat y Grab, utilizan flujos conversacionales para simplificar los complejos sistemas de menús, un cambio que se ve amplificado por la gran proporción de usuarios que prefieren la voz al texto.  

Pero esta lógica de diseño no se traslada directamente a la banca europea. Las tareas bancarias suelen estar más estructuradas: si hoy en día algo requiere cuatro clics, sustituirlo por cinco pasos no mejorará la experiencia. Como resultado, el verdadero impacto de la IA en el sector financiero en 2026 permanecerá entre bastidores: reforzará las operaciones administrativas, el cumplimiento normativo, el análisis de riesgos y la atención al cliente, pero no transformará la forma en que la gente gestiona sus finanzas. 

El cambio más evidente: resolver la paradoja de la autenticación 

Aunque la física cuántica y la inteligencia artificial acaparan los titulares, el cambio más inmediato del año que viene vendrá de la mano de algo mucho más concreto: la forma en que las personas verifican su identidad en Internet. Las entidades financieras siguen recurriendo a códigos PIN, contraseñas y procesos de autenticación paso a paso que se diseñaron para una época anterior a los smartphones. A medida que los servicios digitales se aceleran, este desajuste se ha hecho cada vez más evidente. 

Esto ya está impulsando al sector hacia una identidad más moderna, basada en los dispositivos. Un factor importante que explica este cambio es la implantación de la Cartera de identidad digital de la UE, que a finales del año que viene permitirá a los ciudadanos verificar su identidad, firmar documentos y acceder a servicios transfronterizos mediante una única credencial digital segura. Es en el ámbito de la autenticación donde se están produciendo avances reales. La Cartera de Identidad Digital de la UE, por sí sola, influirá en la vida cotidiana de millones de personas, mucho antes de que lo hagan la computación cuántica o la inteligencia artificial avanzada.

En conjunto, estas tendencias ponen de manifiesto que los cambios más significativos del próximo año no vendrán de las tecnologías sobre las que se hacen las predicciones más sonadas. Vendrán de avances prácticos que hagan que los servicios financieros sean más seguros y fiables en el uso diario. 

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